martes, 18 de marzo de 2014

¿Aviones?, ¿dónde?

- No hay más boletos.
- ¿Que no hay más qué?
- Boletos, se han acabado.

Más o menos esta fue la pequeña conversación que tuve con la muchacha que nos estaba atendiendo en la agencia de viajes antes de regresarme a casa llorando.
Se imaginarán, con lo que amo viajar, que me digan algo como: ''Hey, estás atrapada. Welcome to hell'' es bastante chocante.

En fin, continué el tramo hasta un puente cerca de mi casa que daba a tres portones, con mi madre intentando animarme. Lo cuál, realmente, no sirvió de nada (perdón si estás leyendo mamá, pero, es cierto.) luego empecé a pensar: ''Uhm, estár atrapada en un país comunista... Sabes, Alejandra, sólo quedan dos botellas de aceite en la casa, cómo tres paquetes de harina, y se acabó el café... Es más, creo que sólo nos quedan dos bolsas de azucar.'' y empecé a llorar, porque, me di cuenta, de que tal vez yo tengo dos botellas de aceite, de que todavía me puedo comer una arepa en el instituto, pero hay otra gente que hasta muriéndose de hambre, no le prestan atención.

Y es que, en todo el mundo hay una mierda mierda de presidentes que sólo quieren plata y dejar en bancarrota a los respectivos países. Y yo estoy acá, en Venezuela, feliz de la vida, con dos sacos de azucar, novio, harina y aceite. ¿Qué más puedo pedir?.
En eso los chavistas tienen razón, y me perdono a mi misma por decir esto. Al menos cuándo me lo dicen a mí. ''¿De que te preocupas, chama, tienes de todo?''. Si, está bien, pero soy solamente yo, no son todos. (Frase que le repetí y repetí a mi madre mientras comenzaba a llorar)

La gente normalmente se preocupa por si misma porque no conoce las vivencias de los demás, pero si nos ponemos a analizar (no chismear, como algunas abuelas que conozco) vemos que la gente sufre tanto o más que nosotros para hacer algo que a otra gente o le vale madres, o ya lo hicieron, o se les hace terriblemente fácil hacerlo.

Concluyo esta entrada diciendo pocos de los errores que cometemos y que son cruciales (evitenlos a toda costa, ¡por la madre santísima del cielo que parió dió a luz a jesús!) para la libertad y, más que todo, para poder volver a conseguír leche la campiña.
  • Ignorancia de todo y todos.
  • Miedo a hacer algo.
  • Ser unos egoístas malnutridos.
  • Siempre pensar que esta porqueria se va a solucionar y no hacer nada.
Vuelvo a recalcar. EVÍTENLOS.

 Tengan un lindo día en los acogibles brazos rojos y peludos del comunismo.
Alek.

No hay comentarios:

Publicar un comentario